Tuve hace poco la divertida oportunidad de exponer en Matadero Madrid de la mano de Avam. Divertida porque pude hacer de sociólogo al observar como personas que desconocen mi trabajo y mi filosofía, esa actitud entre lo que uno escoge en la vida y va desarrollando, puliendo hacia un desconocido futuro y las condiciones externas que también tallan a veces con menos miramientos. Reaccionan ante una comunicación, no se si diferente, pero mio y que no han rozado antes.

De esos análisis saqué dos conclusiones sobre muchas ocurrencias, basadas en observar y escuchar, no tanto opiniones como palabras. Trataré de poner una selección de voces y gestos:
1- Al entrar muchos decían:- Hola (con cara de sonrisa y curiosidad escudriñando el espacio).
2- Gente que entraba y en las lindes de la sala miraban alzando la cabeza con asombro, abriendo timoratos los ojos poderosamente, como si tuviera un congreso de jeringueros quemando cucharillas y giraban rápido para huir, mientras respondían a mi saludo con un balbuceo informe que les hacia en los labios unas olas…- Mmjimmammam…. Aún no se si tenía la bragueta abierta o el verdadero motivo. Pero atañe a la primera conclusión.
3- Niño de 3 años corriendo por el pasillo gritando para avisar a todo el mundo: - ¡Esto es Arteeeeeee! Sin saber a donde iba, pero lo intuía.
4- Hombre mayor que por cortesía recorrió el espacio y parado ante los dibujos exclamó iluminado: - Esto lo han hecho unos niños,¿no?…Esta muy bien, ¿del colegio o guardería? Fué un halago desintencionado, aunque en la guardería no saben escribir.
5- Los que tras la revisión comentan afinidad por símiles plásticos: - Me recuerdan algunos a Haring… - Me recuerda a Barceló en Felanitx…etc. - Tiene un punto Basquiat. Consecuencia de que cada uno vé según sus relaciones eróticas con alguna obra o artista.
6- Los pocos que daban un rodeo y se paraban frente a los bocetos y dibujos del proceso, leyendo, descifrando y preguntándose, daban un segundo paseillo y paraban de nuevo, pasando, sorprendentemente, más de 17 minutos delante de manifestaciones del pensar, moviendo la cabeza como un bicho de pecera. - Me encanta, que locura…- Es raro.
Explicar aquí que mis garabatos para constituir un proyecto, obra o psicoanalizarme bajo una cerveza en el papel están acompañados de textos con palabras en varios idiomas, no los hablo todos, algunos malamente sí, de otros saco aquellos términos que me son útiles para designar ideas u objetos. Así el español se mezcla con griego, italiano francés, inglés o alemán y al catalán siempre le doy un cariñoso espacio.
7- ¿Y por qué no escribes en español? En vez de inglés.
8- Profesionales de la curiosidad, normalmente de edades superiores o muy superiores a la mía actualmente pero que han conservado esa inquisitiva inocencia de la infancia que reduce enormemente el prejuicio y permite el descubrir. Charlamos, variadamente.

Para dar trabajo al tiesto, me puse a sacar conclusiones al menú de acciones teatrales que pude observar gratis.

La primera fué que para mí las clases bajas o altas están en función de su curiosidad y su nivel sociocultural. Económicamente no es un factor constitutivo de personas jerarquizadas.
Lo que sucede hoy es consecuencia de que la meritocracia primitiva se acompañaba de símbolos identificativos, oro y tal y hoy se mantienen los símbolos de posición sin ninguna carga meritoria que los apoye. Y aún perdura en el consciente colectivo dar valor de posición a esos adornos.

La segunda pertenece al lenguaje, como al usar diferentes idiomas en la comunicación conmigo mismo he generado algo distinto, fluido y sin normas analizadas. Como en ocasiones uso palabras por ser más cortas y que el tiempo no sea un obstáculo en mi comunicación; ma en vez de pero ó για en vez de para. Otras porque la sonoridad y la designación es más acertada en un idioma que otro y se desvirtúa sino su significado, así kunst o arte no tienen para mí la misma repercusión en lo abstracto que deben designar, ni la tendrán, su uso atañe más a una diversa violencia expresiva. Pero lo más llamativo es que siento acercarme más al origen de lo designado al separarme del término que lo ubica en el mundo. Al concepto en sí, restando designaciones que acotan en su significado. Pondré solo un ejemplo. Al describir un proceso, esos espacios en los que voy a usar el color negro son designados aleatoriamente como Noir (el más usado), Μαúρο, Black, Nero, Schwarz (el que menos) y Negro. Tengo la sensación de ir separándome cada vez más, poco a poco, del significante, atribuyendo valor a lo designado, eso NEGROOOOOOSCUROALLINADATODOETC.
Tengo la sensación de acercarme a lo que Foucault describía sobre las primeras designaciones de las cosas de las que estamos alejados y perdidos. Pero no es en absoluto conocer el primer nombre de algo que como cabalista quiere descubrir.

¡Lo mío, doctor, me sirve como a un niño en la sensación de experimentar lo designado, ausente de denominación!

Besos a todas.

Dejo esto para ubicar lo dicho:
http://hipertextual.com/author/mariannediaz de Marianne Díaz Hernández.


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