Ya caído el frío, con unos sorbos de café de Uganda sin aderezos y con mi cerebro a compás de bulerías (oyendo a mi tocayo Paco de Lucia con Pedro Iturralde) me vienen las agitaciones intelectuales que alimentan mis optimistas ilusiones como artista. Pensando. Compañeros de la esgrima del arte, contenedores donde unos muestran su relevancia y callejones y muros sin pedigree donde escupen otros su humor y sus entrañas.
En recordando el verano. Me he ido al sur.
Al alegre calor del jaleo y el olor a mar me viene Málaga. Donde el Ocio de la Cultura parece ser el rumbo elegido hace tiempo para fortuna de la ciudad. Para el que no conociese Málaga antes de lo que se ha convertido les haré una breve nota. Cuando salías de marcha a tomar algo y a reir con los amigos, era norma habitual entre mugre de ciudad costera de los 80, coches y camionetas, encontrarte con alguna pelea. Peleillas del encare que acababan a guantás. Del: “¿Qué miras?”. De hombres la mayoría y de mujeres la minoría, pero veías camino de tu bar de cita alguna botella volar y algunas tías arrancándose el pelo diciendose zorra y puta y esas ingeniosas palabras. Alguna vez antes de la primera caña o litrona ya había visto cuatro peleas, por aparcar, por yo que sé, entre borrachos, y dos mujeres enfrascadas con sus pandillas animando. Como Ortensias que son árboles eso también era el paisaje malagueño.

Aquello y otras maravillas gastronómicas eran parte de la idiosincrasia (“Malagueño, chulo desde pequeño”) y de lo que ofrecía la ciudad. Y un día de repente el gris se ha extinguido, los 80 no se llevan y el estar ha cambiado. El urbanismo ha atendido el desarrollo del espacio público como inversión de calidad social, alterando la filosofía de la miseria y el abandono, que muchas zonas de España respiraban. A ese desarrollo se ha acompañado cierto alimento intelectual y se ha integrado la Cultura como parte importante del rumbo marcado. Por lo que puedes percibir un aire de belleza utópica humanista al recorrer la ciudad que en ciertos momentos se hace exuberante. A veces. Hay un riesgo de que esa percepción se arruine y colapse si el Rumbo trazado incluye al turismo como un eje de los relevantes. Y no como consecuencia de una política y ente controlable de la ciudad. En contra y sobre el plano de Cultura, he observado algo que confío sea una estado de transición y no una posición estática. La inversión actualmente está concentrada en la Difusión (cajas de ahorro o centros de arte) y Colección (museos y fundaciones). Sin embargo el pilar que sostiene la Cultura son sus creadores y la economía directa que los rodea. Y aparte de alguna pequeña iniciativa privada, no se aprecian unas buenas estrategias para construir unas firmes bases para la Producción (artistas) y Comercialización (galerías de arte, subastas, editoriales) en la ciudad.

Expongo una situación similar brevemente, la ciudad de posguerra de Nueva York no era Paris, que entonces era el faro y referencia mundial, ni por asomo. Los yankis no podían ser, no tenían una tradición histórica de la cultura ni un gran elenco de artistas internacionales, la gran Urbe del Arte Mundial…¡Pero lo consiguieron! Casi cualquier capital europea podría haber relevado a París, pero lo hicieron allí lejos, en los EEUU. Ser una potencia mundial implica sin duda ser una potencia cultural. Generar en los otros la visión estética y filosófica propia, hay cierto sometimiento en ello. Para construir dicho Patrimonio Histórico y Cultural y aunque iniciado anteriormente a los años 30, es en realidad con la ayuda de la guerra como cambia la balanza hacia las américas ¡L’mérica! Sobre todo desde los años 50, cuando junto a los centros museísticos, coleccionistas y millonarios del mecenazgo existentes se invirtió en generar un patrimonio de artistas propios de relevancia internacional. Naciendo incluso nuevas corrientes artísticas para los demás. Ergo a la mesa malagueña le faltan patas para que no se tambalee.

Cuando hablo de los americanos desarrollados allí: Pollock, Gorky, Rothko, De Kooning, Kline, Newman, Tombly, Motherwell, Still, posteriormente Warhol, Basquiat, etc. No puedo evitar el placentero hecho de que sus mayores influencias plásticas fueron, sobre todo de los primeros, el surrealismo de Miró o Matta, Kandinsky y para todos uno que particularmente les generaba cierta angustia colectiva, el cabrón de Picasso, que entonces parecía que se lo había follado todo y no dejaba nada por hacer a los demás.

Vuelvo al objeto del discurso, el artista, el mísero sostén creador de una gigantesca megaestructura que involucra al estado y de la que poco come. Donde en la ciudad costera podemos encontrarlo tratando de manifestarse por muros y calles. El Artista es un optimista que divierte a su intelecto y necesita por tanto de alimento. De amigos, compadres de artes, otras expresiones, literatura, drogas o alcohol y humor, hay que sumar la necesaria comunicación con trabajos de grandes artistas internacionales de primer nivel. Que es cuando se genera un silencioso diálogo mental entre esos autores y el yo a través de sus obras. Normalmente hablamos de soluciones complejas, finas y bien hiladas, a veces sobre obras sencillas, de los procesos, del plano físico o filosófico. Esto no es fácil y normalmente requiere desplazarse uno para poder establecer esa conversación con un “Künstler Superstar” ya que es más propio de grandes ciudades o de la capital de un Estado el tener dichos Eventos/exposiciones. Sin embargo en nuestro contexto encontramos el CAC de Málaga, Centro de Arte Contemporáneo, un espacio que si bien no es una oportunidad para todos los creadores sí es un lugar de motivación e inspiración y una agenda actualizada del arte contemporáneo.

El menú que nos ofrece el CAC tiene ciertas exquisiteces contemporáneas, variadas y dificiles de encontrar en España. Artistas y piezas de fuera, conocidos o ignoradas aquí, exhibiciones de gran contenido, rematadas con un muy buen trabajo de museología. Que nos ubica en el pleno rendimiento del siglo XXI en arte contemporáneo.
Es de agradecer la curiosidad y la preocupación de los gestores del CAC en difundir y elegir algo que en origen era para público reducido, enriqueciendo enormemente las mentes de los visitantes y ciudadanos de Málaga. De los muchos artistas de los que han ocupado y volviendo al verano, en el siguiente capitulo “Arte Urbano en CAC Malaga II”, hablaré de las exposiciones de los artistas D*face y Shepard Fairey (Obey). Antes de irnos luego al Guggenheim de Bilbao y seguramente después a Estambul, que me apetece.

cacmalaga.eu

Continúo en breve que se me acabó el café…


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